Soy tuya, Mi Señor...
Me haces sentir hermosa, sexy, atrevida, aventurera,
valiosa, excitada, serena, descontrolada, loca...
Perversa, excitante, misteriosa, dulce, picante...
Y yo, pobre de mi, sólo soy lo que soy: una mujer sumisa
y entregada a tu poder, a tu voluntad y, a tu magia...
Soy tuya, mi Amo, y eso hace brotar en mi tantas cosas
que seria imposible,- y demasiado largo-
tratar de expresarlo con palabras, porque los milagros,
como los sentimientos,
no se explican; sólo se viven y con suerte, se sienten...
Tú eres, hoy por hoy, día a día un milagro y la razón de
mi fe, porque me haces ser, sentir y poder
compartir la felicidad de ser quién soy,
contigo y para ti...
Siempre Gracias por permitirme ser tuya.